«Este es el día más feliz de mi vida»

IMG_1423 (Copiar)Decenas de personas recibieron a Luis Molina en la Plaza 1810. El Olímpico llegó en un autobomba!

 

 

 

 Él mismo lo expresó antes, durante y después de su gran participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016: «Mi sueño es que me reciban en un autobomb». Y así fue, el atleta lobense fue paseado por toda la ciudad por los Bomberos Voluntarios en una de sus unidades, a pura sirena y aplausos, quienes se ganaron los aplausos de toda una ciudad por el agasajo que le dieron al mejor deportista de Lobos.

 Cerca de las 23 hs llegó al Palacio Municipal, donde mucha gente lo esperaba para felicitarlo y reconocer su labor en Río. Entre emoción y lágrimas, Molina vio como la gente le devolvió todo lo que él hizo por nuestra ciudad y por la Argentina.

 Ni bien bajó del camión rojo, el intendente Jorge Etcheverry se fundió en un abrazo con Luis con la bandera Argentina (que llevaba la inscripción de Lobos) de por medio. Luego, la gente se acercó para darle un beso y felicitarlo por el gran trabajo que había hecho en los JJOO.

 «Este es el día más feliz de mi vida, siento el apoyo de todos ustedes», comenzó con su breve diálogo la estrella de la noche. Las lágrimas de emoción comenzaron a notarse en los ojos llenos de felicidad de cada lobense, pero en especial del hombre que se tatuó el logo de los Juegos Olímpicos hace tiempo atrás.

 «Como digo siempre, si bien representé a Argentina en un Juego Olímpico, me siento más lobense que nunca», añadió. «Siempre voy a tratar de llevar a Lobos lo más adelante posible, los quiero muchos a todos ustedes. Estoy muy feliz de poder estar acá y de que ustedes me puedan acompañar», cerró con la voz quebrada y conteniendo un llanto enorme.

 Luego fue el turno de Jorge Etcheverry, intendente de Lobos, quien destacó «los valores de Luis, que es lo mejor que tiene». También, tuvo palabras para con el atleta, Gustavo Sobrero, ex intendente municipal, quien le agradeció «por llevar a Lobos y al deporte lo más arriba posible». 

 Una noche única, de esas que son para guardarlas en un cuadro y nunca más removerlas. La humildad de Luis se notó no sólo a la hora de hablar, sino accediendo a sacarse fotos y saludando uno por uno de los asistentes a su recibida. Agradecemos que una persona tan noble, excelente deportista y con una humildad gigante haya elegido nuestra ciudad para representarnos.