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Alberto Arozarena: una vida color marrón

Hablamos con Alberto Arozarena, actual presidente del Club San Miguel de Las Heras, “el Marrón”, fundado el 26 de febrero de 1971, para que nos cuente sobre su presente y los desafíos que tiene por delante.

—Alberto, ¿qué se siente volver a ser presidente de San Miguel?

“En principio lo que se siente es una gran responsabilidad, porque el club tiene toda una historia detrás, que hay que cuidar y hay que seguir protegiendo, entonces no se puede tomar a la ligera. Yo hace ocho años que no estaba en la presidencia, que he dejado la presidencia y si bien durante todo este tiempo de alguna manera estuve cerca, una cosa es colaborar y otra cosa es tener que tomar las decisiones. Espero que se pueda hacer bien y que se sume la mayor cantidad de gente posible, porque ese es el gran desafío, sumar voluntades.

En los tiempos que corren no es fácil encontrar gente dispuesta a colaborar, y yo me propuse como desafío precisamente ese, que todo el mundo tenga un lugar en San Miguel para aportar su granito de arena.”

—¿Qué significa San Miguel para vos?

“Empecé a jugar al fútbol a los 11 años en el club y después hice toda la carrera de infantiles. Llegué a primera y si bien me tuve que retirar muy joven porque me lesioné y no pude seguir jugando, desde los 18 años que ejerzo la dirección técnica, cargos en la comisión directiva, en lo que sea. Siempre que se pueda colaborar, desde marcar la cancha y cortar el pasto hasta dirigir un equipo, todo es válido y lo importante es poder transmitirle eso a las generaciones futuras y ver a mi nieto jugando con la camiseta del club y siendo tan hincha del club, creo que es la mayor satisfacción.”

—¿A quién le agradecés por tu pasado y por tu presente?

“Por el pasado, seguramente a todas las personas que me precedieron, desde el inolvidable Gordo Salbusi a Ferrari, Durman, Maíz, Valerio Pico, todos los que me precedieron y que me dieron la oportunidad de participar y de ser parte de esta familia.”

—¿Cuáles son tus objetivos este año en lo deportivo y dirigencial?

“Defino los objetivos en dos grandes campos. Uno es la infraestructura, que está bastante bien y afirmado. Con muchos proyectos, pero con lo básico funcionando. Y lo otro es lo deportivo que habrá que ir ayornándose, los tiempos cambian, la situación no es la misma. Nosotros fuimos protagonistas durante las décadas anteriores, la del 90 y el 2000, y hasta mitad de la década pasada. Pero ahora hay que acostumbrarse a los nuevos tiempos y tratar de volver a recobrar ese protagonismo.”

—¿Qué palabras le dedicarías a la dirigencia anterior?

“A todos los que pasaron, yo pienso que los clubes se construyen con los que ponen ladrillos y los que lo cuidan. En este caso, fueron muchos ladrillos que se pusieron los últimos años y ahora nos toca a nosotros cuidarlos y, si podemos, seguir poniendo ladrillos.”

—¿Qué mensaje le querés dejar a los hinchas?

“A mí me gustan los hinchas que en la semana se acercan al club y aportan su pequeño granito de arena. Que están pendientes de participar y colaborar. A esos les digo que por favor no se alejen, que se sigan sumando y a los hinchas del fútbol, que apoyen al equipo. Tenemos un equipo muy joven que seguramente va a ir creciendo con el tiempo, pero que por ahora no le podemos pedir grandes cosas por su juventud. Hay que seguir trabajando con humildad, buscando no resultados deportivos sino crecimiento institucional y deportivo que lleva a los resultados.”

Al finalizar la entrevista, Arozarena quiso destacar:

“Hay que recordar que San Miguel es el club más antiguo (fuera de Lobos) de participar de la liga y que estamos muy orgullosos de eso. Para nosotros la Liga de Lobos es una parte de nuestra historia, porque el club se fundó para jugar en la liga lobense, y como los más veteranos nos sentimos orgullosos de lo que hemos aportado en estos más de 50 años y lo que hemos aportado a la liga, que la sentimos nuestra liga.”

Con el regreso de Alberto Arozarena a la presidencia, San Miguel inicia una nueva etapa que busca sostener lo construido y proyectarse hacia el futuro. Con una fuerte identidad ligada al trabajo, la participación y el sentido de pertenencia, el desafío estará en volver a ser protagonista sin perder de vista lo más importante: el crecimiento del club como espacio social, deportivo y comunitario.

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