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De delantero a formador de arqueros: la historia de Gonzalo Vivas y su pasión por un puesto único

En la Liga Lobense hay una figura que, aunque muchas veces trabaja detrás de escena, se convirtió en una referencia para los dueños del arco. Gonzalo Vivas pasó de ser delantero en sus comienzos a encontrar casi por casualidad su lugar bajo los tres palos. Hoy, además de proyectar su regreso a las canchas, es uno de los entrenadores de arqueros más reconocidos de la región.

Su historia comenzó en las inferiores de Las Delicias. Allí jugaba como centrodelantero hasta que el club cerró sus puertas. Al llegar a Madreselva en busca de una nueva oportunidad, descubrió que faltaba un arquero. Sin pensarlo demasiado, aceptó el desafío y nunca más dejó el puesto.

Su recorrido lo llevó por Madreselva y Rivadavia, donde llegó a defender el arco en Primera División. Sin embargo, también debió enfrentar uno de los partidos más difíciles de su vida: alejarse del fútbol durante varios años para tratar problemas de ansiedad. «La salud mental es fundamental. Fue un desafío muy grande, pero gracias a Dios pude superarlo y volver a hacer lo que me apasiona», contó.

Durante ese tiempo decidió prepararse como entrenador. Estudió, aprendió de colegas y comenzó a formar arqueros. Su escuela llegó a reunir cerca de 40 alumnos por semana y hoy trabaja con guardametas de distintos clubes de la Liga Lobense, además de desempeñarse en las divisiones formativas de Salgado.

Para Vivas, el arco es mucho más que un puesto dentro de la cancha. «El arquero convive con el error. Hay que aprender a transformarlo en aprendizaje y seguir adelante. Eso también te fortalece para la vida», explicó. Esa filosofía es la que intenta transmitir en cada entrenamiento, convencido de que la resiliencia, la disciplina y la humildad son tan importantes como la técnica.

Sobre el presente de la Liga Lobense, destacó el crecimiento del nivel de los arqueros y celebró la competencia sana que existe entre ellos. Aunque evitó señalar a uno por encima del resto, reconoció la jerarquía de varios nombres que sostienen el nivel del campeonato y valoró el potencial de los juveniles que comienzan a asomar.
Entre los recuerdos que más atesora aparece su debut en Primera con la camiseta de Madreselva, cuando atajó un penal frente a EFIL. Como entrenador, en cambio, el mayor orgullo pasa por otro lado: «Lo que más me llena es que tantos arqueros confíen en mí para ayudarlos a crecer».
Pensando en el futuro, Vivas sueña con volver a atajar en la Liga y desarrollar una gran escuela de formación junto a su colega Máxi Maglione. Mientras tanto, deja un mensaje para quienes sueñan con defender un arco: «Anímense. Es un puesto difícil, pero espectacular. Los va a hacer fuertes mentalmente y les va a dar herramientas para toda la vida».