A 89 años de su fundación: Provincial, una pasión que se hereda
El 4 de abril de 1937 nació el Club Unión Deportivo Provincial de Empalme Lobos. A casi nueve décadas de aquel día, el club sigue siendo mucho más que una institución deportiva: es identidad, pertenencia y familia.
En este nuevo aniversario, conversamos con Sepelín (Héctor) y Florencia López, padre e hija, quienes viven literalmente en la cuna del club y representan el sentir de generaciones enteras que hicieron de Provincial su lugar en el mundo.
Para Sepelín, Provincial es parte de su vida cotidiana desde siempre. “Es el club de mi vida, es literalmente el patio de mi casa”, cuenta. Hincha desde chico, asegura que el vínculo se volvió aún más fuerte cuando pudo compartir esa pasión con sus hijos: “Ahí se transformó en algo esencial en mi vida”.
Florencia, por su parte, creció con esa misma historia. Recuerda con claridad su primer contacto con el club: “Desde la primera vez que papá me llevó a la cancha, allá por 2002, me fui fascinada”. Con el tiempo, ese lazo se consolidó aún más: “Hace muchos años que es mi segunda casa, mi pasión y una de mis prioridades”.
Los recuerdos futboleros ocupan un lugar central en sus relatos. Sepelín vuelve inmediatamente a uno en particular: el último campeonato del equipo dirigido por Pelusa Robaldi. “Mi casa explotaba de gente y cuando terminó el partido salté a la cancha con una bandera atada al cuello a festejar con los jugadores”, recuerda. Sin embargo, aclara que cada logro tuvo su magia: “Todos fueron especiales, sobre todo los del bicampeonato del Laucha”.
Flor también guarda un momento imborrable: el título conseguido el 19 de enero de 2019 con Icu Cepeda. “Hacía más de 11 años que no salíamos campeones. Me acuerdo de quedarme arrodillada llorando, no podía creer lo que habíamos logrado”, dice. Para ella, ese día resume lo que significa el club: emoción, espera y recompensa.
Pero Provincial no es solo fútbol. Es, sobre todo, su gente. Así lo destacan ambos al hablar del presente de la institución. “Siento mucho orgullo, porque se trabaja todos los días para mejorar”, señala Sepelín. Flor coincide: “Sé del sacrificio que lleva sostener todo en pie, y me llena de orgullo formar parte”.
En ese sentido, remarcan el valor de quienes sostienen el club día a día, desde la comisión directiva hasta los jugadores y sus familias. “Lo hace único su gente, la pasión y la entrega hacia la institución”, resume Flor.
Pensando en el futuro, el deseo es claro: que esa esencia no se pierda. “Que las nuevas generaciones sostengan el trabajo y la pasión por estos colores”, dice Sepelín. Flor agrega: “Que vivan el club con el mismo amor y respeto por nuestros ideales”.
Porque si hay algo que queda claro al escucharlos es que Provincial no se explica: se siente. Y en historias como la de esta familia, se entiende por qué. Una pasión que nació hace 89 años y que, lejos de apagarse, sigue creciendo de generación en generación.








