
EFIC cumple 16 años: una historia construida en familia y con sentido de pertenencia
El 10 de septiembre de 2010 nacía EFIC, un club que con el paso de los años fue construyendo su identidad mucho más allá de la cancha. A 16 años de su fundación, Nacho Marotene, hincha histórico de la institución, recuerda aquellos primeros pasos y una característica que, según él, se mantiene intacta: el espíritu familiar.
“Los primeros años fueron seguramente los más importantes del club”, cuenta. Muchas familias colaboraban desde donde podían: traslados, donaciones, cobro de cuotas, cantinas y todo lo necesario para que el proyecto pudiera crecer. Nacho vivió ese proceso muy de cerca, ya que sus padres fueron parte de la primera comisión directiva. “EFIC siempre fue muy familiar”, destaca.
Entre tantos recuerdos, hay uno que ocupa un lugar especial: el primer campeonato de la categoría 2000/01 en Cuarta. Después de que varias categorías formadas por Osvaldo no pudieran conseguir el título, aquel equipo logró completar una cuenta pendiente. A eso se suman clásicos, playoffs y triunfos ante equipos grandes, momentos que, como dice Nacho, “se viven con las revoluciones al mil”.
Para él, EFIC también es su infancia. El club le dio amigos, experiencias y la posibilidad de conocer a mucha gente vinculada al fútbol. Y aunque hoy no participa activamente, asegura: “EFIC es mi vida y siempre quiero verlo lo más alto y mejor posible”.
Al hablar de quienes hicieron posible la historia del club, Nacho prefiere no destacar a una sola persona, sino a las familias que estuvieron desde el comienzo. Ponce, Pereyra, Dittler, Canale, Haitzaguirre, Grundy y Martínez son algunos de los apellidos que recuerda, junto a quienes actualmente continúan trabajando por la institución.
Hoy, Nacho ve un EFIC que ofrece oportunidades a muchos chicos y que busca generar identificación y pertenencia. También reconoce que hubo momentos difíciles, incluso cuando llegó a ponerse en duda la continuidad del club. Sin embargo, hubo algo que nunca se perdió: ese espíritu familiar que permitió sostenerlo y comenzar nuevamente a crecer.
De cara al futuro, su deseo es claro: que el proyecto de la cancha pueda terminarse pronto, que los más chicos desarrollen el mismo sentido de pertenencia y que, sobre esa base, EFIC pueda construir un club cada vez más competitivo en lo deportivo.
En este nuevo aniversario, no nos olvidamos de quien dejó alma y vida por su club: Osvaldo Díaz. Gracias por los calores y las miles de anécdotas en casa reunión de la Liga Lobense de Fútbol 🫶










