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Cristofer Salto inicia un nuevo desafío al frente de la Primera de Defensores

Antes de debutar oficialmente como entrenador, Cristofer Salto ya asumió uno de los desafíos más importantes de su carrera.

Con apenas 29 años y tras haber sido jugador del propio club hasta hace apenas dos meses, se convirtió en el nuevo director técnico de la Primera División masculina de Defensores de Salvador María.

Conoce al plantel de memoria, sabe cuál es la realidad que atraviesa la institución y está convencido de que, con trabajo y compromiso, el equipo puede cambiar el rumbo.

Nacido en Lobos y fanático de San Lorenzo, Salto realizó las inferiores en EFIL, donde debutó en Primera a los 15 años. Luego pasó por Huracán, Salgado, Madreselva, Mostrando Caminos y Defensores, siempre desempeñándose como delantero.

Su llegada al banco surgió de manera inesperada. «La idea era que tuviera mi primera experiencia como entrenador en la Sub 25, pero como no se llegó a un acuerdo con otros técnicos y el club estaba atravesando un momento complicado, no dudé en ponerme a disposición para dirigir también la Primera. El club me dio esa oportunidad y estoy muy agradecido», contó.

Será su estreno absoluto como director técnico, aunque reconoce que la transición fue muy particular: «Hasta hace dos meses los chicos que hoy dirijo eran mis compañeros de equipo». Sobre esta nueva etapa, explicó que su vocación como entrenador todavía se está construyendo y destacó el apoyo de quienes lo rodean: «Gracias a Dios tengo un grupo de personas hermoso que me está haciendo este camino mucho más fácil».

Para Salto, conocer tan bien al plantel representa una ventaja. «Los conozco de memoria y eso puede ayudar mucho en el trabajo. Las sensaciones son buenas porque todos queremos sacar a Defensores del lugar en el que está».

Respecto a los objetivos, fue claro: «Queremos formar un grupo sólido, darle una identidad de juego al equipo y conseguir resultados. No va a ser fácil, pero si se banca el proyecto estoy convencido de que lo vamos a lograr». En cuanto a la idea futbolística, aseguró que buscará un equipo ordenado, pero también agresivo cuando tenga la pelota.

Aunque reconoce que todavía está dando sus primeros pasos como entrenador, hay algo que tiene muy claro: «Siempre fui muy competitivo. No me gusta perder ni jugando a la bolita. Quiero que el club recupere esas ganas de competir de igual a igual contra cualquiera. Mi principal objetivo es convencer a los chicos de que no somos menos que nadie».

Finalmente, dejó un mensaje para toda la familia de Defensores: «Que confíen en nosotros y nos acompañen. La mayoría de los jugadores son chicos del club y vamos a dejar todo en cada entrenamiento y cada domingo para empezar a sumar puntos. El apoyo de la gente va a ser fundamental y nosotros se lo vamos a devolver dentro de la cancha».